domingo, 14 de octubre de 2007

El sueño no terminó





Sería una lástima que alguien piense así. El sueño sigue intacto. Porque lo que hicieron Los Pumas en este Mundial no estaba en los planes de nadie. Ni siquiera de los que seguían muy de cerca al equipo.
Sí, perdimos. Y casi por paliza. Sudáfrica nos ganó 37 a 13, claramente y sin discusión. Estoy triste pero a la vez siento que igual hemos ganado. Estoy orgulloso.
¿Quién se hubiera imaginado disputar el derecho a una final hace 40 días? NADIE...
Por eso digo que el sueño recién comienza. Porque todavía queda mucho por hacer. Todavía falta el encuentro por el tercer puesto, un merecido puesto para este equipazo que supo ganarse un lugar entre los grandes.
No, no me conformo con lo hecho. Quiero más. Quiero que mi país pueda gritar que somos los campeones del mundo y quiero que estos chicos tengan su revancha, tal vez no dentro de la cancha, pero sí a través de los jóvenes que siguieron las alternativas de este Mundial y mañana serán los que defenderán los colores nacionales y lo hecho por este EQUIPO, con mayúsculas.
El partido tuvo un sólo ganador y un sólo perdedor: Los Pumas. ¿Cómo?
Sí, porque el equipo argentino ganó mucho con su actuación pero fuera de París. La Argentina se vio identificada con estos guerreros de la adversidad, que le mojaron la oreja a más de un presupuesto multimillonario y pateó el tablero de la IRB.

Pero hoy perdió en el campo de juego por sus propios errores. La virtudes ajenas fueron saber aprovecharlos. Apenas 6 minutos y ya nos vulneraban el in-goal con nosotros atacando. Y después se fue haciendo todo cuesta arriba: casi ninguna sincronización en el lines (salvo los primeros minutos), mal en los pases, en la presión, mucho error de manejo, en la toma de decisiones...Y a este nivel, se paga caro. Por eso digo que nos hicieron precio. Pudimos perder por goleada.


Hubo una frase que me quedó de un amigo: "Hoy cometimos todos los errores que no tuvimos desde que empezó el Mundial". Y así Pichot, Hernández, Roncero, Ledesma, Longo, Juan Fernández Lobbe, Corletto (que lo eligieron como el mejor argentino del partido y yo ni siquiera sé por qué) quienes fueron siempre abonados a elogios, hoy no fueron ni su propia sombra.

En la vereda del frente hicieron todo bien. Y jugaron con nuestros errores y desesperación. ¿Alguna ayudita del árbitro? Sí, también. Ellos se cansaron de hacer penales y no se los cobraron. A nosotros, hasta cuando intentábamos avanzar con el maul.

El scrum fue la única formación que tuvimos donde no sucumbimos. Pero mentalmente, ese factor que siempre incide en el juego, ya estábamos derrotados al finalizar el primer tiempo. Era angustiante y frustrante a la vez, ver como nos robaban el line, como nos superaban en los rucks, como nos golpeaban cada vez que podían. Por eso la reacción de Felipe Contepomi al final del partido: impotencia.
Pero hay que alzar la vista y seguir. Porque tenemos la oportunidad de escribir una página más y el tercer lugar, que sería decepcionante para varios, tomarlo como el lugar que nos merecemos. Somos un equipo de segunda categoría que llegó mucho más lejos que los que tenían el rótulo de primera potencia. Entonces ese partido hay que jugarlo a morir.

Sudáfrica fue mejor simplemente porque no se equivocó. Está bien, no jugó a nada, no propuso nada (sólo hasta que se sintió seguro de la victoria intentó penetrar por el centro con algunas jugadas) y fue inteligente. Eso también hacen los equipos grandes.

Hay tristeza, sí. Pero no hay que perder de vista el horizonte como dijo Felipe Contepomi al finalizar el partido: "espero que chicos más jóvenes superen lo que hicimos hoy".

Y ese es el sueño que tenemos para cumplir. El sueño no terminó. Recién comienza.
Un abrazo. Hasta la próxima.

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