sábado, 29 de marzo de 2008

¡¡Los dos a la final!!

Ezequiel Faralle rompe la marca y se dirige al in-goal cordobés. Gran partido del centro concepcionense.
"¡Los dos a la finallll...!" estirando la "l" para que se desate la algarabía contenida.
Grito esperado por todos mientras el escribano Pratto Murphy le daba el ok al animador del ciclo, el locutor Silvio Soldán, ante la súplica de los jóvenes estudiantes que querían una oportunidad para hacerse de la llave que abriría la puerta del cofre mágico ganando el viaje a Bariloche.
El programa era Feliz Domingo. Y, por supuesto, lo daban los días domingo por Canal 13 en una maratónica competición televisiva para que los chicos de quinto año se ganen el viaje de egresados.
Mucha transpiración, mucho talento, algo de suerte, sí, y un poco también de conocimiento, sabiduría.
Así se llegaba a la gran final para "abrir el cofre de la felicidad", como decía Soldán.
Amigo lector, no me equivoqué. No estoy escribiendo otro blog (algo que me pasó realmente al publicar una nota en una dirección diferente) ni me afectó la lluvia que desde hace tres días cae en Tucumán.
Los dos están nuevamente en la final. Tucumán-Buenos Aires, Buenos Aires-Tucumán volverán a enfrentarse dentro de siete días para dirimir otro Campeonato Argentino aunque hoy no sea domingo.
Las Aguilas dieron cuenta de Rosario por 24 a 21 y La Naranja arrolló a Córdoba por 39 a 10 en un partido que fue, si se me permite la expresión, sublime.
Lástima que para la analogía perfecta con lo arriba expresado, los dos que tendrían que haber ido a la final serían Córdoba y Tucumán.
Pero esto no es Feliz Domingo.

Si no llueve, no vale
Agua bendita para Tucumán. El año pasado el Lawn Tennis también estaba colmado de gente como hoy, también hubo lluvia, también fue semifinales del Argentino ante el mismo rival y también, por suerte, se repitió el resultado. Victoria para La Naranja pero con un condimento extra: esta vez, los Dogos no tuvieron oportunidad de hacer nada ante un rival que los pasó por arriba de manera literal.
Tucumán presionó desde el minuto uno (ya a los cinco convirtió el primer try por medio de Nicolás Centurión) y los resultados comenzaron a verse inmediatamente. Esteban Roqué, apertura de Córdoba, se dio cuenta en apenas unos segundos que la presión que le pondría Tucumán no lo dejaría pensar tácticamente. Y pudo, en todo el partido, poner sólo "dos bombas arriba" que llevaron cierta inquietud a la sólida y atenta defensa tucumana.
Un penal de Diego Más antes de los diez minutos y un try de Federico Bettolli entrando con el maul minutos más tarde, le ponía cuesta arriba al camino de Córdoba que había elegido como método de equipara fuerzas, pelearle el scrum al local. Allí Tucumán tuvo muchos problemas, Los Dogos se hicieron fuertes en esa formación pero el terreno y la lluvia no ayudaban a tener pelotas limpias. A pesar de ganar esa formación, la visita no logró armar un ataque por esa vía.
Para colmo, el andar cordobés se tornaba lento en segunda fase y no tenía encendidas las luces para manejar con las manos el partido. Sólo pudo poner las balizas de emergencia cuando el capitán Gabriel Pata Curello sellaba el tanteador 20 a 3 en media ahora de partido. Silbato y a descansar.
Ya era mucho para remontar. Y Tucumán no le daba tregua ni espacios para que los dogos lo intentaran.
Para colmo, apenas comenzado el segundo tiempo, otro try de Bettolli más la conversión del apertura tucumano, dejaba 27 a 3 el encuentro. Y seis minutos más tarde, en una arremetida de los forwards locales Nicolás Centurión apoyaba el quinto try para poner un 32 a 3 más que elocuente.
Allí se acabaron las esperanzas de Córdoba aunque no bajó los brazos ni se dio por vencido. Fue en busca de su try y lo logró tras un maul que el apertura Roque convirtió para sumar 10 puntos.
Pero Tucumán era más y lo demostró no sólo con el despliegue y la lucha de sus delanteros sino con la viveza para definir.
Ezequiel Faralle encontró un hueco y se coló por el medio de los centros cordobeses que corrieron mal la marca para así llegar al sexto try, también convertido.
Partido se terminado. Los minutos que quedaron, casi 20, Tucumán le dejó a Córdoba la iniciativa pero marcando en todo el ancho de la cancha con los dientes apretados.
Los cambios (entró todo el banco de suplentes de Tucumán) le dio el aire necesario a La Naranja pero no hubo más puntos. No había necesidad. Córdoba había gastado su repertorio y, si tenía algo más, no tuvo oportunidad de mostrarlo. Tucumán no lo dejó.
Lo mejor que tuvo Córdoba fue el aliento constante de los chicos de las divisiones juveniles del club Universitario que le pusieron color, calor e ingenio a la lluviosa tarde aunque ante la realidad inescrutable del resultado, sus vocecitas se fueron atenuando.
Las luces del Lawn Tennis se fueron apagando. La resignación de los cordobeses era evidente. No lograron quebrar el estigma de ser las víctimas en semifinales contra La Naranja.
Tucumán está otra vez en la final y le digo que si juega así, por todo lo que demostró durante el torneo (si entro en detalles sería reiterativo) La Naranja es campeón.
Lo digo sin ponerme colorado. Perdón, anaranjado.

PD: si quieren más fotos, tendrán que esperar. No llevé mi cámara. Además, quería disfrutar del partido. No me equivoqué.
Hasta la próxima.
Un abrazo.

2 comentarios:

Marco dijo...

Horacio querido, como va?? la verdad que sos de los que mejor escribe de rugby vieja, y te felicito y me encanta. Sos uno de nosotros, los que vivimos el rugby, los que nos apaciona esto que hacemos. La pagina esta muy copada y te hago el aguante con lo que decis. Si jugamos así, no tenemos rival.

Te mando un abrazo.
Marco Lamoglia

Horacio Gambarte dijo...

Devuelvo gentilezas. Agradezco el comentario porque sos un tipo que sabe de este deporte por lo que el halago es doble.
Otro abrazo para vos.


Más información en www.rugbytucumano.com.ar